Cuando era pequeña, mi madre solía contarme que existía un duende de color azul que por las noches visitaba a cada uno de los niños y, si se habían portado bien, les regalaba sueños bonitos… Luego una crece y se da cuenta de que, es sólo un cuento para que te portes bien y duermas pronto… qué pena.
Mi sueños ahora son raros, (hablo de los que recuerdo, claro) pero, sinceramente, me parecen mucho más interesantes, porque me permiten en ratos de aburrimiento buscar el significado y comerme un poco más el tarro, si cabe y reirme de la mezcla de sitios, personas y situaciones tan inverosímiles que vivo mientras duermo.
En las noches en las que no consigo dormir o me despierto, igual que Amelie se pregunta cuántas personas estarán teniendo un orgasmo en ese justo momento (15), a mí me da por pensar, mientras el duende vuelve, cuántas personas estarán soñando en ese momento en mi bloque, en mi barrio, en esta ciudad, en el mundo… y luego pienso que, quizás, en puntos separados del planeta haya personas que simultáneamente tienen sueños iguales, o unos aparecen recíprocamente en los sueños de otros y no lo sabrán nunca, o sí… puede que dos desconocidos se vean en sueños y al cabo del tiempo se conozcan… Quien sabe.
Tengo sueños raros. Y cuando alguien me desea que mis sueños se hagan realidad, francamente, me da miedo. Si se refieren a los sueños que se tienen despierto, bien… pero ¿y si se cumplen los que tengo cuando duermo? ¿Y si mi sueño de anoche se cumpliese mañana y no parase de correr y reir por un campo de maíz delante de él durante el resto de mi vida…?
Que se cumplan vuestros sueños, y los míos… pero los que tenemos en vigilia… Uff!
Escuchando: Sueños sencillos. Quique González
15 me contaron que... »